El término «Postimpresionismo» fue acuñado por el
crítico británico Roger Fry. En 1910 organizó en Londres una exposición
sobre pintura francesa de finales del s.XIX que tituló «Manet y los
postimpresionistas». Los artistas que mejor representados estaban en
dicha exposición fueron Cézanne, Gauguin y Van Gogh.
Fry reconocía que «Postimpresionismo» era un nombre
bastante impreciso, ya que estos artistas sólo tenían en común una
ambigua relación con el Impresionismo, del que parten para tratar de
superarlo por diversos caminos.
Sin embargo, el término hizo fortuna, y su uso se ha extendido desde
entonces para referise a artistas que, partiendo del Impresionismo,
tratan de superar sus planteamientos expresivos, como
Paul Cézanne,
Paul Gauguin o
Vincent Van Gogh.
Pero el Postimpresionismo es importante en la Historia del Arte
porque, con sus innovadores propuestas abren el camino de la renovación
pictórica que trajeron los movimientos artísticos de vanguardia. El
Fauvismo, Cubismo o Expresionismo no se pueden entender sin la
influencia de los Postimpresionistas.
pintura La noche estrellada. Van Gogh. | El impresionismo, con su afán por captar la
luz del natural, había ido disolviendo las formas en su ambiente y
todos los elementos del cuadro habían ido perdiendo volumen, dibujo y
sentido del espacio. En los últimos años del XIX y principios del XX nos
encontramos con unos pintores que partiendo del impresionismo, derivan hacia una pintura personal
que anuncian algunos de los movimientos pictóricos más importantes del
siglo XX. El postimpresionismo supone entre otras cosas una recuperación
de la importancia del dibujo y de la preocupación por captar no sólo la
luz sino también la expresividad de las cosas y de las personas
iluminadas. su trascendencia para la evolución del arte es, si cabe,
mayor que la de los pintores impresionistas. | | | | | |
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Jean
Baptiste Carpeaux
se caracteriza por el intenso movimiento de sus obras y el realismo
pictórico que lo enlaza con la tradición barroca. Su mayor hallazgo lo
constituye el grupo de la Danza que decora la fachada de la Opera de
París.
Algunos
pintores impresionistas se dedicaron también ala escultura. Uno de ellos
fue Renoir quien, en su vejez, creó algunas obras plásticas donde
reproduce los temas de sus cuadros; como en “Madre e hijo” de 1885.
Degas también incursionó en la escultura; su obra, en general
fundida en bronce, son estudios de movimiento conectados con su obra
pictórica. Entre ellas se destaca “Danzarina con tutú”, única obra
expuesta sobre su vida.
El
más celebre escultor de este período fue Augusto Rodin (1840-1971)
quien se inspira en Miguel Ángel y el la escultura gótica. La obra
de Rodín se caracteriza por la dramática movilidad de los cuerpos, una
marcada tendencia al boceto y por la expresión dolorosa de sus grupos y
figuras. En los “Burgueses de Calais” inaugura una posibilidad
nueva: el inacabado de sus obras. El “Sueño del Escultor” y el
“Pensador” revelan el interés de Rodin por la obra de Miguel Ángel.
En capítulos
anteriores han sido esbozadas las características de la arquitectura del
siglo XIX: el surgimiento de los estilos del pasado como el gótico, el
renacentista, el barroco y, por otra parte, el nacimiento de nuevas
corrientes constructoras. No se tardó en comprender que, pese a los nuevos
aportes, la ciencia arquitectónica del pasado no se adaptaba a las
necesidades presentes.
No fue fácil
dejar de lado concepciones arraigadas y ni siquiera un precursor como
Labrouste (iniciador de la construcción en hierro colado) pudo
concebir soportes que no fueran columnas con sus correspondientes
capiteles y bases. Sir Joseph Paxton (1801 – 1865) construye la
primera obra que se aparta de los cánones tradicionales. Se trata del
Palacio de Cristal de 1851, destinado a albergar la primera exposición
internacional, cuya estructura era la de un gran invernadero con su
esqueleto de hierro totalmente a la vista.
El nuevo
estilo arquitectónico que comienza a cobrar importancia hacia 1880 se
caracteriza por tratar de dar funcionalidad a los edificios sin perder por
ello la belleza. Este estilo se aplica a la reconstrucción de la ciudad de
Chicago, cuyo incendio en 1870 dio la oportunidad a los arquitectos para
emprender novedosas estructuras.
Máximo
exponente de lo antedicho fue el rascacielos original de Chicago y los
almacenes Marshall Field de 1885. Est os
últimos fueron construídos por Henry Hobson Richardson, quien
levantó una estructura simétrica, como la de los palacios renacentistas,
que ocultaba tras los muros, el esqueleto de hierro que soportaba las
siete plantas del edificio.
El rascacielos Wainwright
Building de Saint Louis (1890-1891) fue construido por Louis Sullivan
y presenta diferencias notables con la obra de Richardson. En éste el
esqueleto de hierro está a la vista dando una impresión de enrejado
vertical.
Los nuevos materiales y
técnicas fueron aplicadas a la construcción de puentes; entre ellos se
destaca el puente de Britannia (Gales) que es el primero con armazón de
hierro, y el puente sobre el Elba en Hamburgo.
La Torre Eiffel,
construída en 1889 para la exposición Internacional de París obra de
Gustave Eiffel, se convirtió en el símbolo de la nueva época. La torre
fue el resultado de las pacientes investigaciones matemáticas y de las
experiencias con los nuevos materiales realizadas por los ingenieros del
siglo XIX. Esta construcción de 333 metros es la más alta de Europa y su
elegante figura se levanta como símbolo de París. Su estructura es sobre
todo una exaltación al progreso.
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